El Gobierno regional autoriza medidas extraordinarias para controlar una población que está causando daños en explotaciones agrícolas e infraestructuras. La declaración permanecerá vigente hasta octubre de 2028.
La proliferación de conejos de monte se ha convertido en un problema para numerosos agricultores de la Región de Murcia. Los daños ocasionados en cultivos e infraestructuras han llevado al Gobierno autonómico a declarar una situación de emergencia cinegética temporal en doce municipios, entre ellos Abanilla y Fortuna, pertenecientes a la comarca Oriental.
La medida, publicada en el Boletín Oficial de la Región de Murcia, permanecerá vigente hasta el 11 de octubre de 2028 y permitirá aplicar actuaciones extraordinarias para reducir la presión que esta especie ejerce sobre las explotaciones agrícolas.
Además de Abanilla y Fortuna, la declaración afecta a Abarán, Albudeite, Blanca, Campos del Río, Cieza, Jumilla, Molina de Segura, Mula, Ulea y Yecla.
Un problema que afecta directamente al campo
La elevada presencia de conejos puede ocasionar importantes pérdidas económicas, especialmente en las explotaciones donde los animales consumen brotes jóvenes, dañan plantaciones y excavan madrigueras.
En municipios con una actividad agrícola significativa, como Abanilla y Fortuna, el control de estas poblaciones resulta especialmente relevante para proteger las cosechas.
La declaración de emergencia permitirá intervenir en las parcelas afectadas y en una franja de hasta 300 metros alrededor de ellas, siempre dentro de las condiciones establecidas por la normativa.
Entre los métodos autorizados figuran el empleo de hurones, redes, jaulas trampa y determinadas modalidades de caza. También se contemplan actuaciones con aves de cetrería y perros.
No obstante, la autorización no supone que puedan utilizarse estos métodos sin restricciones. La orden establece condiciones específicas según el procedimiento empleado y el lugar donde se realice la intervención.
Protección de cultivos y equilibrio ambiental
La situación plantea un desafío que va más allá de la actividad agrícola.
El conejo de monte forma parte de los ecosistemas mediterráneos y constituye una presa fundamental para diferentes especies de fauna silvestre.
Por ello, las actuaciones de control deben compatibilizar la protección de las explotaciones con la conservación de la biodiversidad.
La normativa incorpora limitaciones en espacios protegidos y zonas próximas a determinadas infraestructuras. En los taludes y áreas vinculadas a las vías de transporte, por ejemplo, se contempla únicamente la captura en vivo para trasladar los ejemplares a centros autorizados.
También se prohíbe la utilización de munición de plomo y la suelta de conejos en los municipios afectados.
Dos años para controlar la situación
La emergencia tendrá una duración inicial de dos años.
Durante ese periodo, las administraciones podrán evaluar la evolución de las poblaciones y los daños que ocasionan.
La orden también contempla que otros municipios soliciten su incorporación si acreditan daños graves en más de treinta propiedades y una densidad superior a diez conejos por hectárea.
Para los agricultores de Abanilla y Fortuna, el objetivo inmediato es reducir las pérdidas y proteger unas explotaciones que dependen directamente del rendimiento de sus cultivos.
El reto será conseguirlo mediante actuaciones proporcionadas, supervisadas y compatibles con la protección del medio natural.









