Dos de cada tres estudiantes identificados con dislexia cursan Secundaria. Educación asegura que dispone de programas de detección temprana y apoyo individualizado, aunque los datos plantean la importancia de identificar estas dificultades desde los primeros años de escolarización.
Un total de 4.827 alumnos con dislexia estudian en centros educativos de la Región de Murcia, según los datos difundidos este viernes por la Consejería de Educación y Formación Profesional con motivo del Día Internacional de la Dislexia.
La cifra muestra una diferencia significativa entre etapas educativas. Mientras 1.550 estudiantes cursan Primaria, 3.277 están matriculados en Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Es decir, el 68% de los alumnos identificados con esta dificultad de aprendizaje se encuentra en Secundaria.
El consejero de Educación, Víctor Marín, ha señalado que los escolares con dislexia representan el 62% del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo asociadas a trastornos del aprendizaje en estas dos etapas.
La importancia de detectar las dificultades desde pequeños
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta principalmente a la lectura y puede repercutir en la escritura, la comprensión de textos y el rendimiento académico.
No está relacionada con una menor capacidad intelectual, pero puede convertirse en un obstáculo importante cuando no se identifica y se atiende adecuadamente.
Las dificultades suelen hacerse visibles durante los primeros años de escolarización, cuando los niños comienzan a aprender a leer y escribir. Sin embargo, algunos estudiantes llegan a cursos superiores sin que sus necesidades hayan sido identificadas.
Los datos facilitados por Educación muestran que hay más del doble de alumnos identificados en Secundaria que en Primaria. Esta diferencia no permite determinar por sí sola cuándo fueron diagnosticados, pero sí pone de relieve la necesidad de mantener la atención educativa durante todas las etapas escolares.
La detección temprana resulta especialmente importante para evitar que las dificultades con la lectura terminen afectando a otras asignaturas y a la confianza del alumnado.
¿Qué apoyos reciben los estudiantes con dislexia?
La Consejería de Educación asegura que los centros educativos desarrollan actuaciones de prevención, identificación e intervención adaptadas a las necesidades de cada estudiante.
Estas medidas comienzan en el segundo ciclo de Educación Infantil y los primeros cursos de Primaria, con la participación del profesorado y los servicios de orientación.
Entre los recursos disponibles se encuentran planes de actuación personalizados, adaptaciones en los procedimientos de evaluación y apoyo de especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje.
La Región dispone también de un equipo de orientación especializado en dificultades específicas del aprendizaje y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), encargado de asesorar a los centros educativos.
El programa Panda y los recursos para el profesorado
Una de las iniciativas impulsadas por la Administración regional es el programa Panda, dirigido a mejorar el aprendizaje de la lectura y la escritura mediante actividades y rutinas dentro del aula.
Su aplicación se centra especialmente en el primer ciclo de Primaria y contempla actuaciones para estudiantes que presentan señales de posibles dificultades de aprendizaje.
Educación también pone a disposición de los docentes materiales específicos, entre ellos una guía para favorecer el éxito escolar del alumnado con dislexia y otra dedicada a la enseñanza del inglés a estudiantes con dificultades de aprendizaje.
A estas herramientas se suma la colaboración con la Universidad Internacional de Valencia para mejorar la formación del profesorado y compartir experiencias educativas.
Un desafío que continúa en Secundaria
Las dificultades asociadas a la dislexia no desaparecen necesariamente cuando el estudiante aprende a leer. En Secundaria, el aumento de las materias, la extensión de los textos y las exigencias de los exámenes pueden hacer más visibles sus consecuencias.
Por eso, las adaptaciones educativas deben mantenerse mientras sean necesarias, incluso cuando el alumno haya desarrollado estrategias para compensar sus dificultades.
La atención puede incluir instrucciones más claras, materiales adaptados, procedimientos de evaluación adecuados y un seguimiento coordinado entre profesores y orientadores.
La Consejería destaca los recursos disponibles, pero las cifras publicadas no permiten conocer cuántos alumnos reciben cada tipo de apoyo ni si estos resultan suficientes en todos los centros.
Con 4.827 estudiantes identificados, el desafío para el sistema educativo murciano no consiste únicamente en reconocer la dislexia, sino en garantizar que las dificultades de lectura no condicionen las oportunidades académicas de quienes la presentan.









